BREAD BED. Jana Sterbak

1996. Estructura de cama de hierro con un gran pan cocido que hace de colchón

En la obra Bread bed, Sterbak juega con la contradicción entre lo que nos resulta familiar y lo que nos provoca rechazo. El pan es alimento, nutrición, algo básico para vivir y la cama es un objeto muy humano que asociamos al descanso, al amor, al nacimiento, a la enfermedad y la muerte. Al juntar ambos elementos, la obra crea una tensión poderosa entre lo que nos alimenta y lo que nos sostiene y esto obliga a replantearnos qué consideramos cómodo y qué nos resulta desagradable o inquietante. Ver pan sobre una cama nos resulta extrañamente familiar, pero a la vez inesperado y sorpresivo.

La propia Sterbak ha explicado que, para ella, el arte más interesante es el que mantiene esa tensión constante entre atraer y repeler al espectador, obligándolo a relacionarse con la obra.

Ella lo dice así:

“Creo que la atracción y la repulsión están presentes en las obras de arte más logradas. Si todo fuera repulsivo, nadie querría mirarlo; pero si todo fuera agradable, bonito y positivo, correría el riesgo de convertirse en simple decoración o sentimentalismo. Ese tira y afloja se parece mucho a la vida cotidiana. Lo mejor del arte es que puede mostrar ideas opuestas al mismo tiempo, no una detrás de otra, sino todas a la vez”.

Bread Bed encaja perfectamente en el interés de Sterbak por explorar temas como la fragilidad del cuerpo, la intimidad, la decadencia inevitable y la muerte a través de los objetos cotidianos y materiales perecederos. Además del pan, Sterbak ha utilizado en otras de sus obras carne y chocolate como materiales cargados de significados emocionales y simbólicos. A mí, además, me atrae mucho su mirada escéptica, su ironía y ese punto de humor negro que atraviesa toda su obra.

Versión de 2025. Dimensions of intimicy

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