COLECCIÓN DE TARJETAS POSTALES
Las cartas de Mendigatxa son el punto de partida de mi propuesta en el proyecto Landarte en la localidad de Vidángoz (Navarra).
A principios del s.XX Mariano Mendigatxa, vecino de Vidángoz, colaboró y mantuvo correspondencia con el lingüista Resurrección Mª de Azkue, en relación al estudio del dialecto del euskera roncáles, que sufría ya un retroceso irreversible en el Valle del Roncal. Mendigatxa, además de escribir sobre el uso particular del euskera en Vidángoz, también habla sobre muchos aspectos de su vida cotidiana, su visión del mundo y la relación epistolar de amistad, afecto y respeto. En mi propuesta, propongo explorar nexos entre territorio, memoria, habla (lenguaje) y afectos (deseo).
Mendigatxa en una de las cartas que envía a Azkue se siente algo molesto por haber recibido una tarjeta postal, en vez de una carta cerrada. Le incomodaba que lo que se decía, estuviera a la vista y que cualquiera pudiera leer algo que pertenece al orden de la intimidad. De modo socarrón le pregunta que, si no puede encontrar papel y sobres en París, ciudad en la que Azkue vivía en ese tiempo, y que él mismo se lo puede proporcionar. En otra carta posterior se lamenta que le envíe postales y que lo que le escribe sea tan corto.
Esta mención a las tarjetas postales me da pie para su uso en el proyecto. Tomo como punto de partida una idea que contradice la propia esencia de las tarjetas postales. Si sirven para divulgar imágenes asociadas a lo tópico, al lugar como objeto de consumo bajo una mirada superficial, en mis tarjetas he eliminado toda figuración. Me he servido de la idea de captura de pantalla de una búsqueda del pueblo de Vidángoz en Google, extraída previo a la carga de las imágenes (justo en esos segundos de tiempo que tarda el ordenador en cargar imágenes o simplemente en una navegación con las imágenes bloqueadas). “Antitarjetas postales» en las que se excluye (desaparición, pérdida) cualquier elemento figurativo, ya sea paisaje o vistas del pueblo, que pretenden ser invitación a que el grupo de Vidángoz aporte imágenes propias desde su propia subjetividad, una invitación a tener una mirada propia.
Estas son parte de las tarjetas que utilizaremos para nuestra propia correspondencia en el grupo.




