El sms como carta de amor

El sms como forma de escritura tiene las características que destacó Italo Calvino en “Seis propuestas para el próximo milenio”: levedad, rapidez, exactitud, multiplicidad, visibilidad.

En opinión de Rafael Argullol el sms es sintético, conceptual, exige una estrategia -de enunciación, seducción, de hacer lazo, de aproximación al otro- diferente a la de la carta de amor (tradicional). Comparable al haiku y al epigrama, la estrategia del sms es más metafísica, imaginista, casi sensorial. El sms se acerca a la pincelada, la carta de amor al tratado.

El sms es tramposo, en el sentido de poner una trampa, una trampa de seducción. Tiene algo del encantamiento propio de la publicidad, del slogan, de la frase precisa. Existe un placer en la sintaxis, en la tipografía (mayúsculas, minúsculas…) cada pequeño detalle es interpretado: abreviaturas, supresión de letras, juegos del lenguaje, acertijos. Lo que importa va mucho más allá del propósito comunicacional de un mensaje. Algo permanece capturado en la letra y por eso los sms son conservados, releídos, atesorados. Se trata de atrapar y compartir un goce.

José Vidal sostiene que actualmente la carta de amor sobrevive en el sms. Frente al vídeo, al skipe, al messenger, etc. el sms supera estas formas audiovisuales que imponen un carácter de simulación, de simulacro de la imagen. “Como si las tecnologías del capitalismo globalizado, internet sobre todo, pero particularmente las formas de comunicación de uso personal como el teléfono móvil y el sms tuvieran la capacidad de interpelar al sujeto contemporáneo en su posibilidad de hacerse responsable de una enunciación.”

En el sms sobrevive la letra, el texto y la escritura que prevalecen como más eficaces en un mundo invadido de imágenes. El sms, el email, el chat nos «permiten mantener algo de esa ausencia y esa distancia en una época de inmiscusión total, de las instituciones totales de la presencia, la transparencia (control, vigilancia) del cuerpo, omnipresencia de la voz y de la mirada». El sujeto encuentra así una manera de mantener una distancia, hacerse un hueco que le permita existir y ser amable.

Txaro Fontalba

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